Confieso que en algunos momentos me cost? un poco seguir adelante con la lectura y tuve que echar mano a mi personal compromiso de no dejar jam's un libro sin terminar una vez comenzado, pero perm?tanme aclararme un poco, no quiero que este comentario se interprete como una descalificaci'n de este gran trabajo de Naipul.
Los que me han seguido deben saber ya o al menos intuir lo mucho que me gusta este autor, especialmente cuando el trabajo se trata de este tipo de ?libro-documento? pues la cantidad de informaci'n que el autor pone a nuestro alcance es incre?ble y por dem's invaluable; ya con anterioridad coment? otro de sus libros en este estilo: ?La P'rdida del Dorado? y, aunque no lo he comentado, hay que agregar a esta lista su libro ?Al L'mite de la Fe?.
Cada uno de estos libros, ?nicos por su tema y contenido, aportan un c'mulo de conocimientos sobre las materias que tratan de una magnitud impresionante dejando en evidencia en lugar destacado no solo los conocimientos del autor sobre estos temas sino la cantidad de experiencias de vida que comparte con sus lectores y de las que nos hace casi protagonistas en su estilo tan personal e ?ntimo con que nos los va desarrollando.
Es, precisamente, esa intimidad, esa interiorizaci'n de los temas y experiencias, (tanto ?Al L'mite de la Fe? como ?India? son relatos de viajes del autor) la que de alguna manera me dificult? continuar y finalizar la lectura de este trabajo y aqu?, dicho esto, es importante establecer algunas puntualizaciones y diferencias entre los tres libros que he mencionado.
En su trabajo ?La P'rdida del Dorado? las continuas referencias a la historia com'n que unen a la isla de Trinidad y a Venezuela, columna vertebral de la narraci'n, hicieron inevitable no solo el ?vido inter's de este lector sino tambi'n la ?participaci'n? en su desarrollo narrativo al ser posible agregar y complementar parte de la informaci'n desde otras fuentes o desde lecturas previas, lo que convirti? el recorrido por sus p'ginas en toda una exploraci'n bibliogr?fica bajo la gu'a de Naipul, convertido sin querer en un maestro que en confianza y con calma me fue guiando por los vericuetos de una historia com'n que yo s'lo conoc'a de manera superficial.
El relato de los viajes del autor por los pa?ses musulmanes no ?rabes (Indonesia, Ir'n, Pakist'n y Malasia) que componen el libro ?Al L'mite de la Fe?, muy lejos de mi experiencia personal y ciertamente de mis escasos conocimientos sobre estas naciones y sus pobladores y culturas, abre un panorama complejo, colorido y hasta cierto punto dram?tico pues no se puede calificar de otra forma lo que para estos pueblos ha significado el abrazar la fe isl?mica y, atenci'n, no estoy emitiendo juicios de valor sobre el Islam o sus seguidores, estoy refiri?ndome al precio que estos pueblos han tenido que pagar en t'rminos culturales y sociales al sumergirse en una religi'n que les es, cultural e hist?ricamente, del todo ajena.
El libro ?India?, objeto de este art?culo, es un gran trabajo de investigaci'n, una minuciosa narraci'n de un largo viaje realizado por el autor a la India, tierra de sus antepasados, escrito sobre una estructura similar a la que posteriormente utiliz? en ?Al l'mite de la Fe?: Intercalando y complementando entrevistas realizadas a los mas dis?miles personajes y engranadas con sus propias experiencias y descripciones del entorno y de sus recuerdos o investigaciones personales logrando de esta manera una fluidez y una continuidad que facilitan enormemente el seguimiento de las ideas o mas bien de las l'neas narrativas.
Las entrevistas no tienen desperdicio, se trata de personas que en algunos casos y a t'tulo personal son representantes de determinadas ?castas? o de determinados grupos sociales o religiosos y que desde su muy particular perspectiva nos ponen, a trav's del autor, en contacto y conocimiento de sus historias familiares, de sus vivencias, sus expectativas, sus miedos y sus frustraciones y a veces, por haber sido ellos mismos o sus familias protagonistas, nos presentan un panorama de los acontecimientos hist?ricos pasados o contempor?neos que han marcado el curso de la historia de este complejo y vasto pa's.
Trenzadas con los recuerdos e ideas del autor se van desarrollando historias familiares de dos, tres y a veces mas generaciones que desde la memoria y con la voz de los entrevistados nos relatan parcelas de historia que son contrastadas con los recuerdos de otro entrevistado y otro y otro... de ciudad en ciudad y de regi'n en regi'n; opiniones, recuerdos y vivencias que al final resultan en complejas pero puntuales ?instant?neas? inmersas en el rico pero inconcluso mosaico que es el sub-continente indio.
Conocer de primera mano lo que significa e implica ser brahm'n, o pertenecer a una casta considerada ?inferior?, lo que representa vivir bajo la tradici'n Hind? o al margen de ella, o ser musulm'n o sij, lo que signific? el per?odo colonial, con sus altas y bajas, su esplendor y decadencia o la independencia de la mano de Ghandi y el Partido del Congreso, lo que es vivir en Calcuta o en Bombay o en el valle de Cachemira o en Nueva Delhi, la partici'n de la India al crearse Pakist'n y los conflictos que ello provoc? (y que aun no se han resuelto) y la multiplicaci'n de estos conflictos que signific? la segunda partici'n al crearse Bangla Desh... todo este oc?ano de informaci'n de primera mano, domado por la habilidad del autor-entrevistador, queda mansamente desplegado a nuestros ojos y esto es, sencillamente, ?nico.
Pero, y llegamos finalmente al pero, en este libro el autor verdaderamente interioriza la experiencia de una manera profunda y abunda con generosidad en informaciones y reflexiones que en cierta medida enajenan al lector que como yo no comparte una historia o tradici'n cultural o familiar similar a la de ?l; de alguna manera y descontando la riqueza de la informaci'n que provee uno queda como aislado y ajeno a lo que este viaje produce en el autor o significa para ?l y por lo tanto se hace dif?cil ?participar? activamente como ?compa?ero de viaje?.
En cierto modo, y es una opini'n personal, Naipul tiene una especie de obsesi'n personal con temas como el pasado, la historia y principalmente con la idea de identidad, de pertenencia a una cultura, pa's o historia y ?l mismo reconoce, (no solo en este libro), la dicotom'a entre sus propios sentimientos al respecto de su origen cultural y familiar por ser descendiente de inmigrantes hind'es radicados en Trinidad y la percepci'n hasta cierto punto deformadora a causa de estos sentimientos que tiene (o ten'a) de la realidad india.
En sus propias palabras, casi terminando el libro y contrastando este viaje y los sentimientos que le despert? con un viaje anterior realizado en 1962: ? Al cabo de veintisiete a'os, yo hab'a logrado hacer una especie de viaje de vuelta, librarme de mis nervios de indio, abolir la oscuridad que me separaba de mi pasado ancestral. En 1858, William Howard Russell describi? (y lo coment?) un vasto pa's f'sicamente en ruinas, incluso lejos de las batallas del mot'n. Unos veinticinco a'os m's tarde, mis antepasados, nacidos en una parte del pa's por la que viaj? Russell (de la forma a la que se ten'a acceso por entonces), fueron en calidad de sirvientes contratados a las plantaciones de az?car de Guayana y Trinidad. Yo llevaba en la sangre esa idea de miseria, derrota y verg?enza.? Y unas l'neas mas adelante completa la idea: ?Lo que no comprend? en 1962, o me lo tom? como algo cotidiano, fue hasta qu? punto hab'an reconstruido el pa's, ni siquiera hasta qu? punto la India hab'a vuelto a s? misma,...? confesi'n y reconciliaci'n consigo mismo y con sus ra?ces, en este p'rrafo queda patente ese elemento de tal intimidad que me ?dej?? fuera de este viaje y que termin? convertido en esa especie de traba que me dificult? el camino a la ?ltima p'gina.
El libro, adem's de constituirse en un documento de gran valor informativo es, en ese ?mbito ?ntimo que el autor expone, una investigaci'n muy personal, un peregrinaje hacia el interior de si mismo, una reconciliaci'n con las tan anheladas ?se'as? de identidad. Una b'squeda (o como poco curiosidad) con la que muchos descendientes de inmigrantes podemos identificarnos pues en buena medida puede sucedernos como a Naipul: trinitario, descendiente de hind'es y no terminaba de sentirse ni hind? ni trinitario ni parte del Commonwelth brit?nico... pero hasta aqu? la comuni'n, nuestros pasados son diferentes, nuestras ra?ces otras y es dif?cil compartir un sentimiento cuando en la especificidad de nuestras historias personales es tan grande la diferencia.
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