En la penumbra del "Monseñor"
todas las noches tocaba sentado
En el bulevar los curiosos
pegan su nariz en las
Guillermo Tell no
comprendió a su hijo
que un día se aburrió
de
Todos los domingos me iba a la ciudad
y los
Un perro golpea la puerta del patio
arriba el vecino
Estoy sentado en el contén del barrio,
como hace un siglo
Cada vez me parezco más a mi caricatura
soy un
Se fue en Habanautos
rumbo hasta Varadero
apanado en la